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Alejandrita, Alejandrina y corindon sintético

En nuestra experiencia como joyeros y gemólogos, hace ya mucho tiempo que observamos cierta confusión en la sociedad respecto a una gema muy peculiar: la alejandrita.

Esta gema, extraordinariamente rara y de historia relativamente reciente, debe su nombre al hecho de que el primer hallazgo, en 1830 en los montes Urales, tuvo lugar en el mismo día en el que el príncipe Alejandro de Rusia alcanzó la mayoría de edad.

La alejandrita es una variedad del crisoberilo, es decir, posee las mismas propiedades físicas y químicas, pero tiene la peculiaridad de mostrar un color cambiante. Es de color verde: puede presentar una tonalidad con tendencia hacia el verde esmeralda, pero en general es de un tono verde algo amarillento o bien algo pardusco. No obstante, su principal característica reside en la facultad de cambiar de color si se somete a una fuente de iluminación con abundantes rayos rojos: a la luz de una vela o de una lámpara de incandescencia, se vuelve roja o rojiza. Este fenómeno, poco corriente, se considera característico de la alejandrita; un crisoberilo de calidad gema no se clasifica como alejandrita si, en las condiciones expuestas, no adquiere tono rojo o rojizo. Como en todas las gemas, en la alejandrita, posee mucha importancia el tono del color (en este caso, de los colores). Es muy apreciado el cambio drástico de color, del verde al rojo, el ideal está configurado por un verde muy brillante que se convierte en rojo encendido, pero a menudo se satisface con un verde apagado que se hace rojizo o rojo sangre algo turbio. La alejandrita es más apreciada cuanto más limpia sea la muestra, pero, dada su extrema rareza, se tallan también piedras con abundantes inclusiones.

Las gemas bellas poseen un valor muy alto y rivalizan con las esmeraldas, rubíes y zafiros. En los ejemplares de color algo apagado, el valor disminuye considerablemente. Sin embargo, debido a su extraordinaria rareza, no existen propiamente alejandritas de bajo precio. Constituye una gema típica para coleccionistas.

Esta gema es tan rara que muy pocos aficionados han llegado a ver realmente un ejemplar; quizá a causa de esta razón se da el nombre de alejandritas a piedras en general sintéticas, que solo guardan una vaga semejanza. Se comercializa a gran escala una variedad de corindón sintético de color violeta con el nombre de alejandrita, a pesar de no guardar ninguna semejanza efectiva. Hemos observado cómo ha surgido una nueva denominación para este sintético: “ alejandrina”. El nombre de la piedra natural de color cambiante siempre ha sido alejandrita y no alejandrina; sin duda, se trata de una estrategia comercial que puede llevar a la confusión o al engaño de un cliente que considere que alejandrita o alejandrina es lo mismo. Como consecuencia de este pícaro cambio lingüístico, se venden con total impunidad corindones sintéticos por alejandritas. Cualquier precio por el que se venda este material hecho por la mano del hombre siempre es excesivo.

En resumen, la alejandrina es el nombre que se ha creado para vender una piedra sintética de color violeta aduciendo, para llevar a cabo su venta, un cambio de color bastante modesto, que incluso en ocasiones resulta como producto del convencimiento del vendedor y la imaginación del comprador. El engaño se produce uniendo la picardía del comerciante al no llamar a su producto de la manera adecuada (corindón sintético), junto con la simpleza de un turista que cree que compra una gema natural y barata.

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